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Los frutos de una mujer virtuosa

hace 24 minutos
5 min de lectura

Tengo un árbol de limón desde hace unos 3 años y, durante todo este tiempo, solo he cosechado 2 limones. Sí, suena un poco decepcionante, pero mi árbol tiene una maceta grande, agua, sol y, de vez en cuando, un poco de abono.  De pronto empieza a florecer y se llena de muchas florecitas blancas pequeñas, pero, pasados los días, éstas caen al piso. 


Sin embargo, aunque no hay crecimiento del fruto y yo sigo sin poder cosechar limones, tengo la firme esperanza que este árbol me dará muchos limones a su debido tiempo. Quizá cuando encuentre más espacio y pueda extender sus raíces de manera más profunda. 


De manera similar, nuestra vida en Cristo es comparada con un árbol: Necesitamos echar raíces profundas para poder florecer, pero necesitamos permanecer en la vid, para ser fructíferas.


Quizá tú también sabes el motivo del por qué tu vida no está dando el fruto esperado, pero no quieres tomar la decisión de plantearte en qué lugar vas a poder echar raíces profundas. Quizá la comodidad te ha estancado tanto que ya ni siquiera te das cuenta.

No sé qué puede qué esté pasando en tu vida, lo que sí sé es que hoy Dios quiere que tú te comprometas a permanecer y obedecer Sus Palabras y vivir una vida fructífera.


«Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí.Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer» (Jn 15:4-5).



Para ser fructífera necesito permanecer en Cristo 


«[...] el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto» (vs 5).


Según varias definiciones encontradas en la web, podemos decir que permanecer significa: «mantener la comunión con Cristo para que su vida obre en nosotros y a través de nosotros y produzca fruto». Es decir, que todo creyente tiene un nuevo lugar para permanecer y este lugar se encuentra en Cristo.


Cuando estamos en Cristo tenemos una nueva vida. Y, aunque lleve su tiempo, muchas cosas cambiarán a nuestro alrededor.


A continuación menciono tres beneficios de esta nueva vida: 


  1. Cristo me libra de la condenación 


«Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu» (Ro 8:1).


  1. Cristo me hace una nueva criatura


«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas» (2 Co 5:17).


  1. Cristo me da seguridad


«Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano» (Jn 10:28). 



Ahora bien, aunque se nos ha dado todo esto y más por gracia, nos corresponde a nosotros permanecer en Él y la mejor forma de hacerlo es viviendo una vida de entrega y sumisión  cuando entendemos que estamos completamente seguras, restauradas y libres de condenación. Nuestra confianza reposa completamente en Su gracia, y eso produce una conducta que anhela agradarle a Él en todo tiempo. 


Alguna vez escuché la siguiente frase: «Un carácter sin control revela un corazón sin rendición». Nuestro carácter es una evidencia de nuestra permanencia en Cristo. 


Entonces podemos preguntarnos ¿cómo estamos tratando a los demás? Tanto fuera como dentro del hogar, porque quizá es más fácil tratar bien a tu jefe que a tu esposo. 


En alguna ocasión le mencioné a una persona «¿cómo aguantas a esta gente, realmente son difíciles de tratar, y a tu esposo ya no le guardas nada de paciencia?».


En conclusión, permanecer constantemente en lo que hemos recibido y somos en Cristo trae grandes beneficios a nuestras almas, beneficios que se observan en nuestra conducta y diario vivir, y que son producidos por el mismo Espíritu Santo en nosotras


La mujer que permanece en Cristo vive en gozo 


Una de las evidencias más tangibles de nuestra permanencia en Cristo es una vida llena de gozo. El gozo es el deleite producido por el Espíritu Santo que experimentan todos los que han sido redimidos. Al igual que la paz, el gozo no se encuentra en un mundo caído, es decir nada de lo que poseamos o hagamos nos dará tal fruto. El salmista declara: «En Su presencia hay plenitud de gozo» (Sal 16:11).


Pero ¿Qué opinión tendrán de nosotros aquellos que nos rodean? Dirán «esta mujer es apacible» o «esta mujer es terriblemente amarga». «Esta mujer siempre está triste» o «esta mujer ha aprendido a estar gozosa a pesar de los problemas que le puedan ocurrir».


Hermanas, lo más importante aquí no es quedar bien delante de los demás, o aparentar algo que no somos. Sino que, si somos verdaderas cristianas, debemos reflejar el fruto que es digno del arrepentimiento que se ha dado en nuestros corazones.  


Así que nuestra vida en Cristo debe reflejar el gozo de saber que vivimos por Él y para Él,. Ten en cuenta que habrá días grises, donde el dolor o el quebranto te harán sentir que no, no hay más gozo para ti. Pero recuerda que este no es un simple sentimiento sino un fruto que se obtiene de pasar tiempo a los pies de Jesús. 


La mujer que permanece en Cristo vive en amor 


«Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor» (Jn 15:9-10).


Una mujer que permanece en Cristo es aquella que sabe cómo aprender diligentemente a amar y su vida es evidencia de ello, pues cuando habla lo hace con bondad, cuando da consejo lo hace con amor y siempre busca el bien de los suyos. 

   

Jesús nos dejó un mandamiento importante sobre esto: «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos» (Jn 15:12-13). 


Una mujer que permanece en Cristo no solo ama a los suyos, sino que este amor se da por todo aquel que necesita a Cristo en su vida; cuando amamos a otros le estamos demostrando este amor sacrificial que Cristo tiene por Sus hijos. 


Te comparto 3 frases para guardar en tu corazón.


«Necesitamos echar raíces profundas para poder florecer, pero necesitamos permanecer en la vid, para ser fructíferas». 


«Una de las evidencias más tangibles de nuestra permanencia en Cristo es una vida llena de gozo».


«Una mujer virtuosa no dice amar, sino que lo demuestra con su conducta y sus palabras». 


Querida mujer, que nuestras vidas puedan dar evidencia de lo que Cristo ha hecho en nuestros corazones, seamos amables, bondadosas y pacientes. Hablemos con prudencia y sabiduría porque cuando hablamos de esta forma las personas son edificadas y no lastimadas. Si no ves el fruto del Espíritu en tu vida, clama a Dios que te ayude a cultivarlo. Arrepiéntete y corre a Cristo. Y no olvides que la transformación espiritual de tu carácter no ocurre de la noche a la mañana, Dios no mide el tiempo como nosotros. «[…] confía en él; y  él hará» (Sal 37:5b).



Para descargar el documento para colorear, clikea el link a continuación y listo:



Diseño: Ambar Arias / @ambarvaleaf


 
 
 

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