¡Ayuda! No tengo ganas de leer la Biblia

Sí, yo también he pasado por esos días en los que mi lectura de la Biblia se siente superficial y con prisa. Tomo la Biblia pendiente en cómo avanza el tiempo por la larga lista de cosas que tengo por hacer. A veces, son las distracciones que constantemente se atraviesan, un mensaje en mi teléfono, una notificación en mi perfil y, otras veces, es mi estado emocional, me siento cansada, frustrada o desanimada por la temporada de vida que estoy pasando y simplemente me cuesta leer la Biblia.
Yo he estado ahí más de las veces que me gustaría reconocer. Pero el Señor, en Su gracia, me ha ayudado a perseverar. Es por eso que en este blog quiero ayudarte a ti que, como mujer cristiana, quizás se siente igual.
Reconoce tu condición delante de Dios
Lo primero que tienes que hacer es reconocer que estás luchando con la falta de deseo por leer la Biblia. La Palabra de Dios dice: «El que encubre sus pecados no prosperará, Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia» (Pr 28:13). Si Dios nos ordena leer Su Palabra pero no lo hacemos, esto es automáticamente desobediencia a Él.
Amada hermana, no hay nada más trágico que negar lo que está pasando en nuestra vida. Dios dice que si lo reconocemos, Él obrará y nos cambiará. Pero si no lo hacemos seguiremos sin alcanzar misericordia.
Cuando he estado en esta temporada de mi vida mis oraciones se han oído así: «Bendito Señor, hoy oro con vergüenza en mi corazón porque Tú no mereces esto de mí. No mereces un corazón frío, no mereces mi falta de concentración al leer tu Palabra. Pero, últimamente, ésta ha sido mi condición. Siento como si tu Espíritu Santo no estuviera conmigo, enseñándome y abriendo mis ojos a la luz de tu verdad. Señor, vengo a Ti para que avives mi corazón y no permitas que siga en la misma condición. Amén».
Hoy te invito también a ti que ores con sinceridad en tu corazón, reconociendo tu condición y tu necesidad.
Pide ayuda a Dios y a otros
John Stott escribe: «Él está más ansioso y deseoso de hablarnos que nosotros de escucharlo».
Si el deseo de Dios es hablarte, entonces Él es el más dispuesto a ayudarte a que eso sea una realidad. Por eso es que debes pedir Su ayuda para que Él te dé un corazón entusiasmado y expectante para que cada vez que abras la Biblia ese deseo esté presente en tu corazón.
Pide ayuda también a otros. Busca hermanas que puedan orar por ti, para que ese corazón que tienes cada día arda por Dios. En mi caso, muchas veces he tenido que pedir a una amiga que ore por mí para que Dios me dé amor por su Palabra. Porque sé que necesito alimentar mi cuerpo, pero también mi corazón.
Otra de las cosas que puedes hacer también, es reunirte con otras personas para leer juntas la Biblia. Pueden ser amigas o hermanas de la iglesia, de modo que puedan alentarte a nutrir tu alma.
Implementa métodos
No esperes tener el deseo de leer la Biblia, levántate y hazlo. Muchas veces abro la Biblia sin ese deseo en mi corazón. Pero, al comenzar a leer, el Espíritu Santo obra en mí. Porque Dios nos ha dado una promesa, por medio de Isaías Él dijo: «Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié» (Is 55:11).
Su Palabra es poderosa y obrará en nuestro corazón, incluso a pesar de nosotros. Esto entonces nos debe llevar a poner empeño en aprovechar el privilegio que nos da. Así que puedes hacer lo siguiente:
Busca un lugar específico donde puedas leer la Biblia
Apaga o aleja tu celular para impedir distracciones
Usa una versión que pueda ser entendible para ti
Haz apunte de lo que lees
Amada hermana, deseo con todo mi corazón que esto que has leído pueda ayudarte y animarte en tu deseo por leer la Palabra. Pero, sobre cada consejo aquí escrito, recuerda que Dios es Quien puede producir ese deseo en nosotras. Así que no lo hagas en tus propias fuerzas, hazlo en las fuerzas del Señor.

Para descargar el diseño para colorear, debes clickear el link a continuación y listo:

Diseño: Frida Garcia / @sobre_mi_corazon





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