Consejos para aquellas que luchamos con la sumisión
- Yeimy de Robainas
- 4 jul 2025
- 4 Min. de lectura

Si eres una mujer que lucha con la idea de someterse a una persona de autoridad en cualquier contexto, este artĆculo es para ti. Me gustarĆa compartir contigo algunas reflexiones y consejos que podrĆan ayudarte a enfrentar este desafĆo con sabidurĆa y gracia.
Ser sumisas no es estar de acuerdo con todo lo que proponen aquellos que estĆ”n en autoridad. Muchas veces tendremos opiniones diferentes y podemos expresarlas con respeto. Si no estamos de acuerdo con una decisión determinada, hay oportunidad de acercarnos a estas personas y comentarles nuestra opinión y desacuerdo. DespuĆ©s de haber hecho esto,Ā permanezcamos abiertas a aceptar la Ćŗltima determinación que tome, aunque nos siga pareciendo incorrecto.Ā
En este caso, debemos poner el asunto en manos del SeƱor, y dejar que Ćl obre en el corazón de esta persona, ya sea nuestro esposo, un lĆder en la iglesia o un jefe en el trabajo. Recordemos que Dios es soberano sobre las personas y gobierna sobre sus corazones y decisiones, aunque, no es responsable de sus pecados.Ā
Si al final, nosotras tenĆamos razón, Dios tambiĆ©n puede hacer que la autoridad cambie de parecer y que la decisión sea la que deseĆ”bamos. Si no es asĆ, Dios cambiarĆ” nuestro corazón para que nosotras seamos las que podamos estar alineadas con Su voluntad. Esto va a requerir de paciencia porque implica esperar en Dios, sin manipular ni controlar las cosas a nuestro antojo, rendirnos a Ćl, entregarle la situación y ver cómo Ćl interviene. Esto es liberador. Nos quita una carga de encima que no nos corresponde llevar, y se la entregamos al Dios que controla cada detalle del Universo y de Sus criaturas, orquestando todo perfectamente.
Una de las cosas que tambiĆ©n nos llevan a no querer someternos, es el miedo a que la persona que nos lidera se equivoque, y que esto resulte en perjuicio para nosotras o los nuestros. Aun en ese caso, que puede ocurrir porque somos humanos y fallamos, debemos creer que Dios nos protegerĆ” de las consecuencias de lo que ocurra, y lo usarĆ” para sus propósitos. Si tenemos miedo de someternos a una persona de autoridad porque nos preocupa que se equivoque y eso resulte en perjuicio para nosotras o los nuestros, recordemos que esa persona puede equivocarse porque es un ser caĆdo, al igual que nosotras, y al mismo tiempo, descansemos en que Dios nos protegerĆ” de las consecuencias de lo que ocurra y lo usarĆ” para Sus propósitos. Necesitamos cultivar confianza en el carĆ”cter y en el obrar de Dios para ser mujeres sumisas. Debemos pedir humildad para aceptar Su Palabra sin temor. Confiemos en que, si Ćl nos ha dicho que nos sometamos, es porque esto traerĆ” bendición y libertad a nuestras vidas. A nosotras nos corresponde obedecer al someternos. Dios se encargarĆ” de que las personas que estĆ”n en autoridad, por encima de nosotras, tambiĆ©n le obedezcan al tomar las decisiones que Ćl desee. Como Bunny Wilson dice: Ā«Dios puede hacer una lĆnea derecha con una vara torcida.Ā»
En el caso de que la persona en autoridad se equivoque, debemos buscar apoyarla con mansedumbre y compasión, evitando las censuras y el conocido reproche de Ā«te lo dije.Ā» Nosotras tambiĆ©n nos podemos equivocar y no nos gustarĆa recibir esta respuesta (Ga 6:1-2). Como explicaba, Dios puede arreglar todo yĀ usarlo de forma soberana para Su gloria.
Si la mayor parte de tu vida
,Ā has sido una mujer soltera; has tenido que llevar tu hogar de forma independiente, con todo lo que eso implica,Ā y hacer muchas tareas que deberĆa hacer un hombre como lĆder sobre ti; tal vez eso haga un poco difĆcil este llamado. Por otra parte, quizĆ” te sientas herida porque anhelas tener el liderazgo de un hombre que te ame y te guĆe, y el SeƱor no te ha otorgado este don. Entiendo tu dolor y necesidad. SĆ© que has cargado muchos pesos fuertes de llevar y que te has sentido frustrada, triste y sola muchas veces. Pero por favor, permite que pueda recordarte que, el Dios que te escogió para salvarte, que te ama y te ve cada dĆa, te ha sostenido y lo seguirĆ” haciendo. Ćl no te dejarĆ” ni te desampararĆ”. Ćl es suficiente para llenar los vacĆos de tu alma y satisfacer las necesidades mĆ”s profundas de tu corazón sediento. En su soberanĆa le ha placido colocarte en este estado, para su gloria y tu bien. No lo dudes. Ćl estĆ” cumpliendo Su propósito en ti. Ni el matrimonio ni la sumisión te dan identidad. Sólo Cristo en ti es la esperanza de gloria. ConfĆa y espera en el SeƱor.Ā
La sumisión, muchas veces puede verse mĆ”s en las cosas pequeƱas, que en las grandes. En las decisiones de mayor importancia casi siempre solemos estar de acuerdo, pero es en los pequeƱos detalles cotidianos donde se ve retada de forma continua nuestra sumisión: el esposo va manejando y la esposa quiere ir por otra ruta; el esposo o el jefe laboral te piden que hagas una cosa y te demoras para hacerla o al final terminas sin hacerlo; tu esposo tiene una opinión respecto a la crianza y tĆŗ tienes otra. Y son muchos los pequeƱos detalles que revelan nuestra resistencia a someternos. Por esa razón, volvamos una y otra vez a recordar el Evangelio, que nos recuerda que fue nuestro SeƱor quien vivió una vida de perfecta sumisión al Padre (Jn 4:34; Mt 26:39), para que hoy tĆŗ y yo, podamos someternos con deleite a Ćl primero y despuĆ©s a las autoridades que ha puesto sobre nosotras, como Ćl desea que lo hagamos.
Amada hermana, espero que estos consejos sean de bendición para tu vida. Nos encantarĆa saber tu opinión sobre este tema Āæcómo lo has experimentado?. Si tienes algĆŗn otro consejo que quieras compartir con nosotras, puedes dejarnos un comentario, estaremos encantadas de leerte. Ā”Dios te bendiga!

Tenemos un documento imprimible para que puedas pintar: ”es gratis!

DiseƱos: Eunice Arcia
