top of page

¿Cómo vivir la espera?


Es probable que alguna vez hayas tenido una pregunta, petición o situación por la que has esperado una respuesta de parte de Dios. Tal vez sobre tu futuro, una decisión, una relación, enfermedad o, quizá, un anhelo de tu corazón.


Mientras escribo este blog estoy esperando que llegue la cita médica de un familiar y nos brinde un diagnóstico, cualquiera que sea, pero requerimos esa respuesta. Mis ojos se humedecen, mi corazón se acongoja, pero el Espíritu del Señor me guía a compartir contigo esta verdad fundamental: Dios no está ausente, Él está trabajando en ti y en mí.


Pero, tal vez te preguntes: ¿Qué hacemos en este tiempo de espera? ¿Cómo lo afrontamos? La espera puede ser dura. Puede sentirse como un silencio incómodo, un distanciamiento, una pesada carga, pero, sin duda, es una prueba a nuestra fe. No solo nos sentamos y tachamos los días en el calendario, no cruzamos los brazos y vivimos en ansiedad o desesperación. ¡No! Este es el tiempo en el que nos activamos, echamos mano de todo lo que se nos ha concedido; donde nuestra fe se vuelve práctica, se pone por obra. De alguna manera, este es el momento del examen: nuestro Padre ya nos dio toda la enseñanza, el Señor nos dio ejemplo de cómo vivirla y el Espíritu es quien nos lleva a hacerlo posible.


Por eso, hoy quiero compartirte 3 consejos para perseverar y permanecer en la espera:


  • ¡Ánclate en la comunión con Dios y en la lectura de Su Palabra!


Es fácil que la ansiedad, desesperación o frustración nos hagan bajar la guardia en nuestro tiempo de comunión, pero la verdad es que, éste es el momento donde más necesitamos refugiarnos en Él.


Busca a Dios por Quién es Él, por el reconocimiento y necesidad de quienes somos nosotros, de cuánto le necesitamos y no solo por Su respuesta.


Cuando nuestro enfoque cambia y pasa de buscar conseguir lo que quiero a buscar Quién es Él, tenemos paz y nuestra fe se fortalece. No dejes que la espera te desconecte, recuerda: «Porque por fe andamos, no por vista» (2 Co 5:7).


  • Descansa en Sus promesas y recuerda que cada día le pertenece a Él


El temor al mañana nos roba la paz, nos preocupamos por lo que no entendemos y obvio, no podemos controlar, olvidándonos así de que Dios ya está en el futuro. Mientras nosotros tememos lo que vendrá, Él ya preparó el camino.


Hermana, confiar en Dios no significa ignorar el porvenir, sino creer que Él sigue siendo el mismo Dios, que se encuentra en nuestro presente pero también en el futuro.


Nuestra mente necesita someterse bajo nuestra fe, así que hoy recordemos que Dios siempre está en control, y que esa sea nuestra convicción: «Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástenle a cada día sus propios problemas» (Mt 6:34).


  • Confía en Su tiempo y soberanía


Una de las partes más difíciles de esperar es que el tiempo de Dios casi nunca «coincide» con el nuestro, pues queremos que la respuesta llegue ya, pero Dios opera en un plan divino que abarca mucho más que solo tu situación actual.


Su tiempo es perfecto, aunque a veces creemos que es lento. Si la respuesta no ha llegado, significa que todavía no es el mejor momento. Dios está usando esta demora para prepararte a ti, preparar tu corazón, o quizás para evitarte un dolor que no puedes ver. «Porque Yo sé los planes que tengo para ustedes, declara el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza» (Jer 29:11).


Querida, sigue orando, sigue buscando Su Palabra, y haciendo el bien. Dios tiene tu respuesta, y Él es lo suficientemente Bueno y Poderoso para dártela exactamente cuando sea el momento justo.


¡Sigamos adelante, firmes y con gozo! Porque El que prometió es Fiel.


¡Siempre estamos a una decisión!



Descarga el diseño para colorear, es gratis:



Diseño: Gabriela Rodríguez /IG @dinohaurio16

 
 
 

Comentarios


  • Facebook
  • White Instagram Icon
© 2024 Ella Florece Internacional
bottom of page