¡Ayuda! Me rompieron el corazón
- Ana Zenón

- 27 feb
- 4 Min. de lectura

Ésta fue la frase que, en una temporada de mi vida, mi corazón gritaba frecuentemente. Quería que alguien viniera a decirme lo que necesitaba hacer para que una decepción amorosa no me doliera tanto. Claro, sabía que el Señor estaba conmigo, que Él conocía mi corazón y sabía lo rota que había quedado, pero también necesitaba un hombro en el cual llorar, un oído que me escuchara, una voz que me motivara y que, sobre todo, me recordara la verdad de quién era, soy y seré en Cristo.
Sé que hubieron voces que me aconsejaron con la mejor intención, pero no era lo que mi corazón necesitaba escuchar. Las frases que más se repetían eran: «Él no era para ti, Dios te enviará alguien mejor»; «no te preocupes, ya llegará alguien a tu vida»; «Aprovecha que estás sola, alguien va a llegar».
Estos consejos no eran suficientes y, en muchos de los casos, tampoco eran bíblicos. Funcionaban tal vez solo como un calmante. En cambio, la Palabra de Cristo, que contiene Sus promesas, es la que, no solo calma el dolor, sino que también sana la herida y vuelve a reparar ese corazón que ha quedado roto.
Es por eso que hoy, en este escrito, quiero recordarte a ti, si eres la chica que tiene el corazón roto, cuatro verdades muy importantes que me hubiera gustado escuchar en ese momento:
Esto va a pasar
«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora» (Ecl 3:1).
Lo sé, en este momento piensas que nunca lo vas a superar, te imaginaste toda una vida a su lado, tus planes lo incluían a él. Piensas que seguirás con el sentimiento que ahora te invade. Pero, créeme, el dolor que hoy sientes no será para toda la vida. La Biblia nos enseña que debajo del sol todo tiene su tiempo. Hay un tiempo para llorar, pero también hay un tiempo para reír. Hoy te tocó vivir lo primero. Llora todo lo que tengas que llorar, pero limpia tus lágrimas, levanta tus ojos y fija tu mirada en Cristo, que hará nuevas todas las cosas.
Hoy, que escribo esto, mi corazón ha sanado totalmente. El tiempo no sana el corazón, pero Dios sí lo hace a través del tiempo. Así que aférrate a Él. Sanará tus heridas, pondrá en ti nuevamente el gozo y sabrás que todo tuvo un propósito.
Dios está cerca de ti
«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu» (Sal 34:8).
Busca amigas, acércate a tus hermanas en Cristo, cuéntale a tu mamá. Pero que ninguna de ellas reemplace a Cristo. En este momento necesitamos rodearnos de personas que amamos y que también nos hacen sentir amadas por ellos. Pero, por encima de cualquiera de ellas, debes recordar que el Señor está cerca de ti. Que a Él le importa tu dolor, Él seca tus lágrimas y siente tu tristeza.
Si Él no nos abandonó cuando éramos sus enemigas (Ro 5:10), mucho menos nos abandonará ahora que somos Sus hijas. Así que acércate a Él porque Él se ha acercado a ti.
Una decepción amorosa no te define
«Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Ga 2:20).
Una decepción amorosa golpea nuestra identidad y nos hace dudar de quién somos en Cristo. Vienen pensamientos a nuestra mente como: «No fui suficiente para él» o «Seguramente conoció alguien mejor que yo». Estos, y muchos otros pensamientos, vienen a nuestra mente. Claro que debemos ser realistas y reconocer en qué fallamos, y debemos arrepentirnos si hemos pecado. Pero, incluso en medio de nuestra decepción, debemos recordar que una relación truncada no nos define.
Seguimos siendo amadas por el Señor. Somos lo que Cristo dice que somos: hijas adoptadas por la obra de Cristo. Gozamos de la gracia del Señor en todo momento, podemos vencer el pecado y ser transformadas cada día.
Cristo es suficiente para ti
[…] «cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo» (Ef 1:23).
Este punto hace alusión a, quizá, la frase más escuchada en nuestra soltería: «Cristo es suficiente para ti». Pensé que pronto encontraría a la persona indicada para mí. Pensé que había terminado una relación, pero que tenía esperanza de comenzar otra. Han pasado los años y eso no ha sucedido. Y es aquí donde puedo comenzar a vivir verdaderamente lo que solo se había convertido en una frase muy sonada. No sé si el Señor tiene planeado el matrimonio para mí, no sé si pronto conoceré a alguien, pero lo que sí sé es que la suficiencia de Cristo es real.
Mi corazón ya no está roto, lo que un día fue llanto Dios lo ha convertido en danza. Estoy lista para amar y quiero ser amada por alguien más. Pero, si eso no pasa, sé que Su amor es suficiente y me sostendrá.
Así que, ponte de pie y comienza a publicar con tu boca, y también con tu vida, que hay un Dios que une los pedazos de cada corazón roto.
¡Soli Deo Gloria!

¿Quieres un nuevo pasatiempo? Descarga, imprime y colorea el documento para colorear, ¡es gratis!:

Diseño: Wendy Balboa




Comentarios