¿Qué valor le has dado a tu biblia?




Muchas veces, cuando todo en nuestro contexto parece ser muy predecible, cuando tenemos muchas cosas que no han requerido ningún esfuerzo particular, damos por sentado u olvidamos que tenemos muchas cosas realmente valiosas, por lo tanto, nos es muy fácil dejar de verlas como lo que son: preciados bienes que tienen valor, porque todo lo que hoy tenemos nos ha sido dado por Dios.


Creo que a la mayoría de nosotras nos ha pasado esto con la biblia y quizá sigue pasándonos. A veces, no vemos lo afortunadas y bendecidas que somos por tener una y el hecho de poder leerla sin restricción alguna, sin persecución, sin temor. A veces, dejamos de valorarla y es ahí en donde debemos preguntarnos ¿qué está pasando en nuestro corazón, qué estamos atesorando? ¿Dónde está tu corazón? Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazónMateo 6:21.


Al estar tan enfocadas en nosotras, en nuestra vida, en nuestros asuntos, olvidamos lo que está pasando a nuestro alrededor. A veces no entendemos cuán privilegiadas somos, y cuánta es la gracia de Dios para con nosotras. Porque aunque aparentemente se vea un avance en el mundo sobre los derechos del ser humano y su libertad, aún hay lugares en donde tener una biblia, ser cristiana o defender tu fe está restringido y penado. No todas las personas en el mundo pueden leerla libremente, eso me lleva a pensar que deben haber muchos hermanos que aman la palabra de Dios y tienen ese anhelo de conocer más y más de Él, a través de la lectura, lo cual los lleva incluso a arriesgar sus vidas por amor a Cristo, porque anhelan conocerlo. ¿Imaginas el valor tan grande que debe tener la biblia en sus vidas?


Creo que solemos ser ciegas ante la realidad del valor altísimo que tiene la biblia, no vemos que tenemos un tesoro del cielo aquí en tierra, no comprendemos el significado, el impacto que tiene y que es la palabra de Dios mismo. A menudo le damos más valor a una serie, a una novela, a las redes sociales, a conversaciones sin sentido, hasta incluso, nuestros estudios o trabajos. Así, nos dejamos cegar por las distracciones que este mundo ofrece dejando de lado lo verdaderamente valioso.


Muchas personas pueden ver a la biblia como un libro sagrado, como una guía para vivir el día a día, quizás como un conjunto de reglas muy raras, pero que debo de leer, como un texto pasado de moda, como un libro de prohibiciones y muchas cosas más. Pero, ¿cómo la ves tú? ¿Cuál es el valor que tu biblia tiene? Quizás es momento de meditar en ello.

La biblia nos revela nuestro estado, nuestra condición, nuestros errores e imperfecciones, nuestro pecado. Tiene un poder tan grande sobre nuestras vidas porque es la palabra de Dios, es su voz, los pensamientos de Dios están en ella, los sueños de Dios están en ella, Dios mismo está en ella, podemos conocer su corazón, su carácter, es una historia de amor, del amor de Dios. Capaz de transformar y restaurar vidas, de sanar corazones, de traer claridad, de traer vida cuando solo hay muerte. Es tan impresionante, es un tesoro tan grande y a veces solo no lo comprendemos.

Su palabra nunca expira, nunca pasa de moda, es viva, poderosa y eficaz. Está presente hoy, mañana y siempre, su palabra no termina sea cual fuese la época, la biblia nos da sentido, dirección, propósito, esperanza. A través de ella podemos tener un encuentro diario con Dios, escuchar su voz.


No permitamos que lo pasajero y sin sentido nos ciegue. No nos distraigamos más. No despreciemos el tesoro tan grande que Dios nos ha dejado y al cual hoy podemos acceder: Su palabra, pensemos en ella con esa reverencia y asombro necesario.

No te imaginas el impacto que tendrá en tu vida que día a día te expongas a la Verdad revelada de Dios. Si te expones diariamente a ella, ¿Cómo cambiaría tu relación con Dios? ¿Cómo cambiaría tu relación con quienes te rodean? ¿Qué impacto tendría en tu vida de iglesia? Porque, sin duda, la palabra de Dios nos impacta y transforma.

¿Cómo cambiaría tu vida ver a la Biblia como lo que realmente es?

Serás una mujer de la Palabra. Una que ha entendido que sin ella NO puede vivir. Valorar implica cuidar, atesorar, amar. Cuando valoramos, accionamos. Si eso es así, que nuestro anhelo sea permanecer a diario en la palabra de Dios, escudriñándola, estudiándola, aprendiendo fielmente, poniendo en práctica lo que Dios nos va mostrando a través de la lectura y de la guía del Espiritu Santo.


“¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.” Salmo 119:9

Que nuestra oración sea esta y que su Palabra sea nuestra delicia día tras día, que en ella meditemos de día y de noche. No despreciemos la Biblia y su presencia, ella es un tesoro del cielo, guardémosla, atesorémosla, amémosla, que Dios nos ayude a tener hambre por conocerle.