• Joselyn Torres

Me recuerdas quien soy en ti


¿Cómo crees que Dios te ve?


Una de las áreas en las que más batallo es en verme como Dios lo hace, a veces, me enfoco en otras cosas y se me olvida que piensa Él de mí y quién soy para Él.

Creo que todas, de cierta forma, batallamos con esto, tendemos a desviar nuestra mirada que debería estar puesta en Dios, hacia los modelos que vemos a diario, tratando de llegar a esa “perfección” que el mundo espera y exige de nosotras, es así como a veces recordamos nuestro pasado, lo que fuimos, lo que hicimos y no es que ello esté mal, porque incluso así recordaríamos de dónde nos sacó Dios. Sin embargo, el problema empieza cuando al recordar esto no tenemos una actitud de alabanza y gratitud, sino de recriminarnos todo aquello que hicimos, y no recordamos, en humildad, que todos nuestros pecados fueron borrados y perdonados en la Cruz. Así, empezamos a auto exigirnos, presionarnos, culparnos y llenar nuestra mente de cosas que no deberíamos, con la intención de alcanzar perfección, confianza en nosotras mismas y en nuestro desempeño, en lo bien que hacemos las cosas o incluso tratamos de convertirnos en merecedoras del amor de Dios mediante nuestras obras. Ello, entre muchas otras cosas, nos causa un desgaste emocional, mental y, sobre todo, espiritual.


Nos sentimos perdidas, ausentes, intranquilas, culpables, insuficientes, frustradas, cansadas, exhaustas, desgastadas y más. Porque solo nos vemos a nosotras mismas y no vemos a Aquel que nos salvó. En medio de esos momentos de confusión, Dios nos apunta hacia El mismo. Él nos recuerda quienes somos ahora y con cuanta gracia, misericordia y amor nos ve. Solo Dios es quien calla todos esos pensamientos desviados de Su verdad. Solo en Dios todas esas mentiras pierden valor absoluto y se desvanecen ante el poder de Su verdad.


Hoy, me gustaría recordarte que Dios ya te perdonó, que Dios no se acuerda de lo que hiciste antes, cuando reconociste tu necesidad de Él, Dios dejo todo atrás. Tu pecado no lo recuerda más, lo hizo todo nuevo. Te restauró, te ha dado un nuevo comienzo y una nueva identidad fundamentada en Él. Te ha vestido de nuevas ropas y ahora te llama y te mira como a Su Hija.


“¡Fíjense qué amor nos ha dado el Padre, que se nos llame Hijas de Dios! ¡Y lo Somos!” (1 Juan 3:1).


Dios quiere que recuerdes que ante Sus ojos, solamente en Jesús, puedes llegar a ser perfecta solo por lo que Èl hizo en la cruz y lo que viene haciendo, ahora, en tu vida.

Jesús dijo: “Por tanto, sean ustedes perfectas como su Padre celestial es perfecto” (Mateo 5:48).


Entonces, me gustaría que recuerdes que Su obra en ti continúa, Él la empezó y la sigue perfeccionando, aun en medio de tus debilidades y errores, incluso de tus pecados, Él manifiesta Su poder y te muestra Su Gracia porque no te ha dejado sola. Él está de continuo contigo.


El Señor dice: “Bástate Mi Gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por lo tanto, de buena gana gloríate más bien en tus debilidades, para que repose sobre ti el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).


Recuerda esto, somos de Dios, somos suyos, su obra continúa siendo perfeccionada hasta el regreso de Jesús. Que esta verdad gloriosa te llene de esperanza y te afirme.

“El que comenzó en vosotros la buena obra y la irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo vuelva” (Filipenses 1:6).


Cuando mil y un voces dentro de ti griten que no eres digna, que no has sido perdonada, que no eres aceptada y redimida, la voz de Dios sobrepasará todas esas acusaciones y mentiras recordándote quién eres en Él. Ahora eres Su hija amada y, como tal, tienes un Padre amoroso y bueno que, en medio de esas dificultades, te recuerda que en Él hay descanso y verdad.