La oración no tiene que ser mística para ser real

Por Selene Domínguez



¿Alguna vez has intentado hablar por teléfono con una persona muy importante? ¿Algo así como un personaje político, una figura pública, o alguien cuya vida es tan tan ocupada que ni siquiera podría tomar tu llamada por 5 minutos? ¿Has intentado llamar al gobernador de tu estado o al alcalde de tu distrito? Eso es algo de verdad exhaustivo y difícil de hacer, debes esperar horas en la línea, buscar el contacto correcto para poder comunicarte, ver si está desocupado o está en la oficina, hasta incluso te comunican con el secretario del secretario para determinar si tu necesidad vale la pena como para que puedas hablar con él. ¡Qué difícil es hacer todo esto!


Pero ¿sabes? tienes la línea directa y sin ningún tipo de traba, para comunicarte con Alguien mucho más importante que el mismo gobernador de tu ciudad, una figura pública o un personaje político, tienes línea directa para hablar con el Creador del Universo, el Rey de Reyes, el que sostiene la creación y lo mejor de todo esto es que no necesitamos ningún tipo de intermediario, porque Él mismo arreglo las cosas para podernos acercar sin ningún problema. Esto mediante la oración. En 1 de Juan 5:14 la nos encontramos con este precioso versículo: “Y esta es la confianza que tenemos delante de ÉL, que, si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, ÉL nos oye.”


Que hermoso es saber que Dios mismo esta presto a escuchar nuestras peticiones, que no esta ausente del deseo de nuestras almas, sino que las conoce mejor que nosotras mismas y tiene un plan perfecto y cuidadosamente estructurado para cada cosa que nos acontece. Tristemente, tomamos en poco este gran regalo que se nos ha otorgado y nos olvidamos de orar o simplemente no deseamos hacerlo. Sabemos que la Biblia es Dios mismo hablando a nuestros corazones, a nuestra mente y a lo profundo de nuestras almas y, si esto es así, la oración entonces es la genuina respuesta a lo que Dios nos ha enseñado a través de Su palabra. ¿Damos respuesta a esto o solo nos estamos llenando de conocimiento y vanagloria?


La oración no es mística, es sencilla

Muchas veces queremos ver la oración como algo místico y sobrenatural, y esto mismo paso con el pueblo de Israel. En el reinado del rey Acab el pueblo de Israel se había alejado de Dios completamente, la reina Jezabel que era una mujer malvada había mandado matar a todos los profetas de Dios e hizo extender la adoración al dios Baal de los cananeos; se suponía que era un dios de la fertilidad que se creía capaz de habilitar la tierra para producir cosechas y a las personas para procrear niños. La adoración de Baal fue arraigada en la sensualidad e involucró la prostitución como ritual en los templos. A veces, apaciguar a Baal requería sacrificios humanos, generalmente el primogénito de la persona que hacia el sacrificio.


Elías enfrentó a 450 sacerdotes de Baal, retando el poder de Baal contra el gran poder de Dios. Cada grupo hizo sus altares y los sacerdotes de Baal iniciaron danzando, gritando, y flagelándose para llamar a su dios, pero pasaban las horas y no pasaba nada; hasta él mismo Elias dio a notar lo absurdos que se veían todos esos 450 hombres.