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Qué Hacer Cuando

No Quieres Orar

21 de AGOSTO, 2019

ARTÍCULO de Alejandra Minton

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Sabemos que el orar es una disciplina importante en nuestras vidas cristianas. Pero, ¿qué pasa cuando no queremos orar? Si eres como yo, entonces, no lo haces. Muy a menudo, cometo el error de confiar en mis emociones. Mis emociones, cómo me siento, comienzan a dictar lo que hago. Y esa no es la forma en que deberíamos estar viviendo. La Biblia nos dice que el corazón es engañoso (Jeremías 17: 9), y no es algo que debamos seguir, especialmente si nos está alejando de pasar tiempo con Dios. Entonces, ¿qué debemos hacer si no queremos orar? Aquí hay algunas estrategias para revivir tu vida de oración.

  1. Habla con el Señor acerca de lo que está sintiendo. Dile que no tiene ganas de orar, porque Él ya lo sabe. (Checa muchos de los salmos de David: Salmos 42, Salmos. 69; y todo el libro de Lamentaciones especialmente el 2do capítulo). 

  2. Pídale al Señor que te dé el deseo de orar. Le encanta responder a esas oraciones porque, le da gloria a Él cuando queremos pasar tiempo con él (Prov. 8:17, Jer. 29:13, Salmos 51:17, Marcos 12:33, Joel 2:12).

  3. Abre la Palabra a los Salmos y utilizarlas como plantillas para orar. A veces, cuando no tenemos ganas de orar, puede ser porque no sabemos qué orar. Entonces, ¿qué mejor lugar para aprender sobre la oración que a través de la Biblia? Echa un vistazo al Salmo 63 donde David escribe sobre lo bueno que es pasar tiempo con el Señor y pídele al Señor que te ayude a tener hambre y sed de Él, como lo describe David en el Salmo (Salmos 16:11, Salmos 84:10).

  4. Encuentra una mujer mayor en la que confíes que pueda alentarte en esta área. Pregúntale qué hace cuando siente que no quiere orar. Tener a alguien que venga a tu lado y sea una compañera de apoyo, de aliento y responsabilidad puede ser tan útil en la búsqueda de Dios. ¡Y no te preocupes por ser una molestia para ella, porque ser una mentora para una mujer más joven es una bendición y una diversión tan grande! (Tito 2 habla acerca de cómo las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres menores).

  5. Ponlo en tu horario. Nuestra falta de deseo de orar puede ser un factor de tener horarios súper ocupados. Así que programalo. Será más fácil también comenzar una rutina de oración cuando hagas tiempo para ello (Efesios 5:15). 

Espero que estas sugerencias te ayuden. Y recuerda, Dios no debería ser solo algo que marcamos en nuestra lista de tareas pendientes, porque Él vale nuestro tiempo, alabanza y adoración. Dios desea seriamente nuestros corazones más de lo que Él quiere que simplemente hagamos las «cosas correctas». Entonces, busquemos al Señor con pasión: ¡Él satisface el alma!

 

Preguntas de reflexión:

 

  1. ¿Cómo crees que la oración puede cambiar tu vida día a día?

  2. Piensa en algunas personas que sabes que son personas de oración, ¿Cómo describirías su carácter general y su actitud hacia la vida?

  3. ¿Podrías unirte a algunas amistades para que juntas se alenten una a la otra en esta área de disciplina espiritual?

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