Cuatro características de la iglesia primitiva

Por Anabel Vargas





Las chicas tenemos un talento especial, y a veces, un tanto peligroso. Tenemos la capacidad de hacernos historias en la cabeza, imaginándonos cómo terminará una u otra situación. Seguro que alguna vez has estado ahí: Esperabas terminar el colegio e irte a estudiar a Europa, o vivir en una casa grande con tu esposo y tu perro para cuando tuvieras 25. Quizás, ahora tus expectativas son distintas, recaen sobre otras personas y sus actitudes para contigo o sobre la iglesia y sus miembros, puede que incluso sobre ti misma o tu trabajo. Es natural que tengamos expectativas.


Los discípulos, cuando andaban con Jesús, también tenían expectativas. Esperaban que Jesús fuese un rey como los reyes que ellos conocían en ese tiempo, pero entonces, Jesús es entregado y crucificado, su esperanza ahora estaba enterrada detrás de una gran piedra. No puedo imaginar el asombro, la emoción y el gozo de los discípulos cuando vieron a Jesús resucitado. Luego de la tristeza experimentada en la crucifixión y ver su esperanza enterrada y muerta, sus ojos iniciarían a ser abiertos a las verdades que Jesús les había enseñado pero que ellos no habían podido comprender.


Jesús, antes de ascender al cielo, les promete que no estarían solos, que recibirían poder cuando el Espíritu Santo viniera sobre ellos, para que pudieran ser testigos de lo que habían visto en toda la tierra. Luego, Jesús, asciende al cielo de manera gloriosa y dos varones vestidos de blanco (¡¡wow!!) les dicen que, así como han visto a Jesús ascender al cielo, lo verán volver ¡Qué maravilloso!


En el capítulo 2 de Hechos, vemos como, luego de la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés, los cristianos hablaron en distintas lenguas las maravillas de Dios (V.11). Muchos se asombraron, pero otros se burlaban de ellos y los acusaban de ebrios (V.13) Entonces, Pedro, usado grandemente por Dios da el primer discurso, del cual resultaron salvas tres mil personas (V.41)


Es maravilloso ver el cuerpo de Cristo gozarse haciendo la voluntad de Dios. En el libro de los hechos, podemos conocer la historia de los inicios de la iglesia y hay, al menos, cuatro características muy notables en la iglesia primitiva.


  • La iglesia primitiva era una iglesia de oración: Lo primero que vemos narrado en el libro de los Hechos, luego de la ascensión de Cristo, es la elección de Matías como sucesor de Judas. Ellos no lo eligieron de acuerdo a su mejor juicio o impresión, sino que oraron al Señor y le pidieron que les mostrara quién debía tomar ese lugar (Hechos 1:24) También, cuando Pedro y Juan fueron llevados ante el concilio, la respuesta de la iglesia fue clamar al Señor y pedir que los librara de las amenazas y les concediera denuedo para predicar su palabra (Hechos 4:23-31) ¡Wow! Ellos no se asustaron y se escondieron, sino que clamaron a Dios por fortaleza para servirle aún en medio de la adversidad.


  • La iglesia primitiva vivía en comunión: Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. (Hechos 2: 42) Es maravilloso leer cómo los primeros cristianos vivían en comunidad, en el versículo 46 dice que “perseveraban juntos en el templo, comían juntos con alegría y sencillez”, esta unidad como iglesia, anima a cada individuo a permanecer fiel al Señor y en su servicio a Él, por eso, es tan necesario que permanezcamos unidas al cuerpo de Cristo.


  • La iglesia primitiva se caracterizó por su generosidad: “Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.” (Hechos 4:32) Aunque esta práctica como tal, trajo problemas dentro de la iglesia (como sucedió con Ananías y Safira en el capítulo 5) más adelante, vemos que era muy importante para los apóstoles que los necesitados fueran bien atendidos, lo que los lleva a elegir siete diáconos, hermanos de buen testimonio, que se dedicarían especialmente a esta labor (Hechos 6:1-6)


  • La iglesia primitiva abrazó el mandato de Dios de expandir el evangelio: Desde el discurso de, Pedro, luego del derramamiento del Espíritu Santo en la fiesta de Pentecostés, hasta la muerte de, Esteban, y la obra de Dios en Saulo, un perseguidor de la iglesia que luego se convertiría en el apóstol a los gentiles, vemos a los cristianos enseñando el evangelio fervientemente y con denuedo, tal como Dios les había ordenado.


La iglesia primitiva ciertamente impactó a la sociedad en la que vivía, su generosidad, su compromiso con Dios y su actitud firme a pesar de ser rechazados, azotados y perseguidos fueron impresionantes. En el primer discurso de Pedro creyeron unas tres mil personas, y cuando él y Juan estuvieron ante el concilio, otras cinco mil.


Todas las cosas que hicieron nuestros hermanos cristianos en los inicios de la historia de la iglesia, fueron por el poder del Espíritu Santo de Dios que moraba sobre ellos. Es como la primera vez que venimos a los pies del Señor, sentimos un corazón rebosante de gozo, que anhela conocer más al Dios que le ha salvado y le ha dado vida. Sentimos un profundo anhelo por compartir con todo el mundo lo que Dios ha hecho en nosotros, porque reconocemos que es algo glorioso y sobrenatural. Dios permita que ese fervor por agradarle y hacer su voluntad permanezca vivo en nosotras aun cuando tengamos décadas viviendo el evangelio.


Hermanita, oremos al Señor que nos ayude a amar a su iglesia y a servirle allí dónde Él nos ha puesto. Oremos que nos ayude a abrazar y hacer nuestro (porque es nuestro) el mandato de Jesús de ir por toda la tierra y hacer discípulos. Oremos que seamos transformadas cada día para ser más como Cristo, que como miembros de su cuerpo seamos sal y luz en un mundo insípido y oscuro. Dios nos ayude a ser la iglesia que Él nos ha llamado a ser.