¿Es un problema tu ira?

«El enojo está en todos» (p1), por lo tanto, todos «estamos sentados sobre una bomba, y cuando ésta explota, ocurren cosas malas» (p2).


Así comienza Ed Welch este pequeño libro, dividido en cincuenta reflexiones diarias, breves y livianas, pero con un profundo contenido que guía, confronta y anima a lidiar con el grave problema que «deja su marca» y «cobra factura» (p3) —El enojo—.


Y así como promete, Ed Welch cumple, pues a medida que fuí avanzando en la

lectura, me di cuenta de lo destructores y asesinos que resultan nuestros arrebatos de ira, del mismo modo como lo hace el sarcasmo, la indiferencia, la queja, el silencio cruel, el alejamiento y las múltiples caras que usamos para expresar nuestro enojo (p19-20) dejando en evidencia que no sólo «está en nuestro corazón, sino que posee nuestro corazón» (p21).


Con relación a este asunto, es que Ed es muy categórico al declarar que el gran problema del enojo no surge de las circunstancias, o de personas que se cruzan en nuestras vidas sacando lo peor de nosotros —con sus entrometidas actitudes y mala educación—, sino que el problema está en nosotros. No podemos evitarlo, ocultarlo ni minimizarlo, porque los resultados son evidentes, nefastos y asesinos.


Digo asesino, porque hemos aniquilado relaciones que nunca hubiésemos querido perder, mucho menos por un simple enojo. Y no es, hasta que resultamos convencidos de esto, que el autor nos imparte la gran sabiduría, para enfrentar nuestro gran problema, ofreciéndonos para esto herramientas bíblicas reconfortantes. Y aunque usarlas requiere mucha determinación, valen la pena, ya que el enojo no solo divide y destruye relaciones humanas, o corrompe y enceguece nuestro corazón, sino que nos convierte en enemigos de Dios.


Sí, «el enojo es contra Dios» (p60). Cada vez que nos enojamos, «hemos decidido que queremos ser Dios, en lugar de someternos a Él; como si fuéramos a obtener mejores resultados» (p44) y esto a Satanás le encanta, por eso debemos entender «la firme urgencia con la que Dios nos habla» (61).


Por eso, me encantó cuando el autor dijo: «Aquí estás en territorio espiritual» (71) infiriendo que no deberíamos atrevernos a enfrentar ninguna batalla, sin la dependencia absoluta en nuestro Señor Jesús, el único qué «a pesar del intenso e inmerecido sufrimiento, lo soportó sin enojo, sin buscar represalias» (p128), «porque, aunque es Dios, en su humanidad se despojó de Su derecho divino de juzgar al mundo» (p152).


Cómo podrás ver, hay mucho contenido bíblico en este pequeño libro, donde la identidad del Evangelio es el bálsamo que recorre cada una de sus páginas, cuya invitación es; correr en arrepentimiento al Dios que nos oye (p78); y encontrar esperanza para el gran problema del enojo. Mientras eso sucede yo me quedo abrazada a esta maravillosa frase: «Dios no nos perdona porque decidimos no volver a enojarnos nunca. Nos perdona debido a Su decisión de perdonar a todos los que acuden a Él» (p44).


☆☆☆☆☆ Lo super recomiendo, porque necesitamos mucha gracia para lidiar con el enojo y a este libro le sobreabunda.


Damos muchas gracias a editorial EBI, por enviarnos este contenido a nuestro Blog Ella Florece, y animarnos a compartir con ustedes este excelente material, con el propósito de edificar y alentar a todo el pueblo de habla hispana.



Un pequeño libro sobre un gran problema:

meditaciones sobre el enojo, la paciencia y la paz.

Ed Welch

Editorial Bautista Independiente

176 páginas



Reseña realizada por @claudia.cordero.g


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