Cómo prosperar en el día de San Valentín aún siendo soltera




Es esa época del año, otra vez, en la que, como soltera, menos esperas ¡el Día de San Valentín! Siendo soltera, este día de celebrar el amor puede ser extremadamente doloroso. Lo sé porque derramé muchas lágrimas debido a esta festividad. Si has leído mi historia, sabes que ni siquiera tuve novio hasta los treinta cuando conocí a mi ahora esposo. Pero antes de eso, pasé muchos 14 de febrero solo con la esperanza de sobrevivir a esa fecha.


Cuando estaba soltera, a menudo me sentía realmente triste en esta fecha porque estaba muy enfocada en mí misma. Miraba lo que no tenía y lo que deseaba tener, perpetuaba la autocompasión que me sentía. Me comparaba con mis amigas y me preguntaba: ¿por qué ellas celebraban el Día de San Valentín con sus novios, mientras yo seguía soltera y sin la más mínima posibilidad de tener un novio?

Y para colmo, ver las comedias románticas en la televisión en esta época del año tampoco ayudaba a mejorar mi percepción de las cosas. La autocompasión y la lástima hacia mí misma continuó y me sentía agradecida cuando el 15 de febrero finalmente llegaba para poder olvidar lo soltera que estaba.


Pero Dios, en Su gracia, me mostró que me sentía miserable porque todo lo que estaba pensando era solo en mí misma. Estaba tan concentrada en mí, que no me tomaba el tiempo para ver a las otras personas a mi alrededor que también estaban pasando un mal momento en esta fecha. No estaba cumpliendo lo que Jesús instruyó a sus discípulos que hicieran: »Un mandamiento nuevo les doy: “que se amen los unos a los otros”; que como Yo los he amado, así también se amen los unos a los otros. En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros» (Juan 13: 34-35). Dios me estaba impulsando no solo a tratar de "sobrevivir" estas fechas, sino a "prosperar" en ellas. Y a apartar los ojos de mi situación personal para concentrarme en las necesidades de otras personas.


Hermana, si te encuentras “sola” este 14 de febrero, no eres la única que sufre. Echa un vistazo a tu alrededor y pídele a Dios que te muestre quién podría necesitar ser consolada por Su amor. ¿Hay alguna mujer que haya enviudado recientemente en tu iglesia a la que puedas ofrecer llevarle el almuerzo y dedicar tiempo a conocerla? ¿O tal vez hay una madre soltera a la que podrías acercarte y ofrecerte a cuidar a sus hijos para que pueda tener algo de tiempo para relajarse o hacer alguna actividad que necesite? ¿Hay chicas más jóvenes con las que puedas pasar tiempo y animarlas durante este tiempo?


Recuerdo que un año, una de mis mentoras tuvo una reunión de San Valentín para todas las chicas solteras de la iglesia. ¡Salimo juntas, comimos y hablamos de todo un poco! Fue una manera tan divertida y dulce en la que ella nos mostró que se fijó en nosotras y no quería que estuviéramos solas ese día.


Hay tantas cosas que puedes hacer para prosperar en el 14 de febrero. No tiene por qué ser una fecha temida, una que esperas que no llegue y que cuando llega, esperas que termine tan pronto como empieza. No tiene que ser así. Este 14 de febrero puede ser una oportunidad maravillosa para mostrarles a otras el amor que Cristo te ha mostrado a ti, un amor sacrificial que lo llevó a la cruz para darte vida eterna. Podria ser una oportunidad hermosa de hablarse del amor más puro, sacrificial y perfecto que una mujer puede recibir, el amor que solo nos manifestó Cristo!

Este amor es el que Él te da, y es el mismo amor que te pide que compartas con los demás no solo el 14 de febrero, sino todos los días. Tómate un tiempo en oración y pregúntale a Dios cómo puedes ser Sus manos, Sus ojos y Sus pies para ver, abrazar, ir y amar a las personas que Él ha puesto a tu alrededor.